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Ayudando a progresar a personas que viven con VIH: historia de Stephanie

Por Danielle Duran Baron, Especialista en Comunicación, CHF International

Mirando a los ojos de Stephanie *, uno puede ver que ha vivido mucho más que sus 24 años pueden sugerir.  Madre de dos hijos, ella normalmente ayuda a su marido en su puesto de ventas en un popular mercado de Tegucigalpa, pero hoy está en casa con sus dos hijos, Pablo de siete años de edad * y Jenny de cuatro *. Los niños están en casa temprano porque los maestros de escuelas públicas están en huelga en Honduras. Su padre está en el trabajo, reconstruyendo su puesto en el mercado local, destruido por la tormenta que afectó a la ciudad hace unos meses. “Todo el mercado fue arrasado,” Stephanie explica, “ahora todos los vendedores obtuvieron un préstamo para reconstruirlo y hacerlo mejor. Estamos utilizando ladrillos y cemento en lugar de madera para construir nuestro stand,” agregó. Parte del acuerdo es que cada vendedor ayude con mano de obra en los esfuerzos de construcción. “Hemos perdido nuestra única fuente de ingresos, nuestros medios de subsistencia, así que ahora queremos tener todo listo tan pronto como sea posible. Yo normalmente ayudo cuando los niños están en la escuela, pero ahora que ninguno de nosotros puede trabajar, las cosas se han vuelto realmente difíciles,” dice.

Stephanie, 24 y su marido, 28, se conocieron hace doce años, cuando él vino a vivir con la madre de ella y su padrastro. Ellos han estado juntos desde entonces. Su primer hijo nació cuando Stephanie tenía sólo 15 años, pero murió poco después de una enfermedad del corazón. Dos años más tarde, ella tuvo a Pablo y a los 19 años, ella descubrió que estaba embarazada de Jenny. El embarazo transcurrió relativamente bien, pero ella comenzó a tener sangrado muy poco después y meses más tarde fue llevada al hospital. Después de una serie de pruebas, Stephanie escuchó la noticia que cambiaría su vida para siempre: era Seropositiva. (Su marido también dio positivo después de su diagnóstico, mientras que sus hijos, afortunadamente, no tienen el virus.) Después de hablar con los médicos y psicólogos, comenzó el tratamiento inmediatamente. En muchos casos, cuando la madre recibe el diagnóstico de VIH durante el embarazo, ella también recibe tratamiento profiláctico y asesoramiento, lo que disminuye  drásticamente el riesgo de transmisión del virus al niño. Ella también escuchó acerca de Caminando con Niños (Walking with Children), una organización asociada con CHF Internacional-Honduras para ayudar a los niños y las familias afectadas por el VIH.

Stephanie y su familia son parte de las 175 familias y 1,129 personas asistidas por el programa, 570 de ellas menores de 18 años. El resto son niños huérfanos y familias afectadas por el VIH. Entre aquellos con la asistencia de la Fundación, 16% (220 personas) son VIH-positivos, y 84% (909 personas) son VIH-negativos. De aquellos que son seropositivos, 37 son menores de 18 y 183 son adultos.

En mayo de 2008, CHF se convirtió en el Receptor Principal del Fondo Mundial de lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y Malaria en Honduras, logrando un perfil nacional y regional en materia de prevención de VIH/SIDA, tratamiento y atención a través de la implementación de un programa de administración de subvenciones. CHF está trabajando estrechamente con el sector de público de Honduras, entre ellos la Secretaría de Salud y organizaciones de la sociedad civil, tales como Caminando con Niños para apoyar la respuesta nacional al VIH.

Además de un suministro mensual de alimentos, Caminando con Niños provee a  Stephanie y sus niños de vitaminas y otros medicamentos que no están disponibles en el hospital donde ella es tratada, pero es la interacción personalizada con la trabajadora social Jessica Flores y la educadora Andy García lo que valora más. “Porque hemos visto lo que otras personas han pasado, hemos decidido no compartir nuestro diagnóstico con nadie. Nuestra preocupación número uno es nuestra privacidad; antes de que empezáramos a trabajar con CHF y Caminando con Niños, ni siquiera hablábamos de la enfermedad, ” dice con lagrimas en el rostro. “Ahora mi esposo y yo hablamos del tema, discutimos la literatura que dejan con nosotros. Mi marido incluso participa en nuestras charlas; él siente confianza en ellas. El ha cambiado y puedo ver eso”.

Stephanie dice que ella ha luchado con depresión antes, pero las visitas de las trabajadoras sociales le han ayudado a sentirse menos aislada. Durante sus reuniones quincenales, pueden hablar libremente sobre los temas que les afectan, de medicamentos específicos hasta de una receta de soya saludable. “Me siento que les importo y entiendo las necesidades de mis hijos,  por lo es necesario también estar sano y fuerte por ellos”. A pesar de los muchos problemas enfrentados por su familia, Pablo es un estudiante de calificación A, quien recibe una beca y la familia alguna ayuda para comprar sus útiles escolares y uniformes. Las trabajadoras sociales también supervisan su rendimiento escolar y están constantemente en contacto con sus profesores y director para asegurarse de que él se está desempeñando bien, lo que trae a Stephanie alivio y orgullo.

Ahora que ella está saludable, la joven madre planea volver a trabajar tan pronto como el mercado vuelva a abrir y tiene algunas metas para su futuro. “Quiero una vida mejor para mi familia. Mi esposo y yo tenemos una relación fuerte y feliz, nuestros hijos están sanos y lo estamos haciendo bien. Me gustaría continuar mis estudios y tal vez incluso obtener un título universitario.”

* Los nombres han sido cambiados por respeto a su privacidad

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