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Historias de Exito

Internos previenen el VIH entre las personas privadas de libertad

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Carlos Manuel estaba en su celda el sábado en la noche, cuando recibió una llamada. Osban quería pedirle apoyo logístico para la realización de un evento el martes 4 de agosto. Aunque en la cárcel es prohibido tener teléfono, Carlos contestó el celular con tranquilidad, porque ésta era una buena hora para recibir llamadas.

Después de colgar, Carlos, Coordinador de los facilitadores, hizo una lista de las personas que cumplían con los criterios acordados por Osban: que supiera leer y escribir, que presentara un alto nivel de responsabilidad, buen comportamiento y que tuviera voluntad de servicio y tiempo para asistir a los eventos.

El facilitador con el mayor número de responsabilidades en el presidio es Carlos. Sin el apoyo de este abogado de 32, Osban no podría realizar ninguno de los eventos, porque Carlos es quien coordina a los otros cinco facilitadores para contactar a la gente que va a los talleres. Carlos ha sido coordinador durante uno de los tres años que lleva en la cárcel. Acusado de secuestro y con una sentencia de veinte años, Carlos confiesa que su labor de líder ha conllevado satisfacciones personales y grupales que han hecho mucho más llevadera su estadía en la penitenciaria.

El grupo de los cinco facilitadores se reunió para revisar la lista. El domingo en la mañana empezaron a contactar a la gente dentro del presidio; todos dijeron estar disponibles. El lunes, Carlos habló con el cocinero para encargarle veinte refrigerios y veinte almuerzos; esta vez sí tuvo en cuenta no exceder el presupuesto asignado por Osban para la alimentación.

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Los internos de la Penitenciería se convierten en facilitadores para prevenir el VIH entre los demás personas privadas de libertad

El martes a las nueve y media de la mañana, después de que los guardias pasaron revista, impecablemente vestidos empezaron a llegar uno a uno los veinte participantes al taller de Facilitadores en Prevención de ITS/VIH SIDA, organizado por el Centro de Prevención, Tratamiento y Rehabilitación de Víctimas de Tortura y sus Familiares – CPTRT. Después de cuatro días de capacitación, este grupo se convirtió en la nueva generación de facilitadores.

El taller empieza con una oración que Carlos lidera. Después, cada uno de los participantes expresa sus motivaciones para convertirse en facilitadores. La mayoría de ellos está en el taller para aprender sobre prevención de ITS y VIH/SIDA, y así poder enseñarles a los demás reclusos; también, para aplicar estos conocimientos en sus vidas personales y con sus familias. Pero otras motivaciones son quizás más fuertes para algunos de los participantes: la alimentación, los kits de higiene y el diploma.

La temática del VIH es de gran importancia. Obdulio Rodezno Izaguirre, Jefe de los Servicios Médicos de la Prisión, cuenta que sólo en esta penitenciaría, de 1985 a 1998 se tuvieron 288 casos de defunciones causadas por el SIDA. De hecho, en la década de los noventa, ésta era la principal causa de muerte en la penitenciaría, debido a que la gente tenía muy poco nivel de conocimiento sobre esta enfermedad y poco acceso a los servicios de salud.

Aunque hoy en día, las muertes violentas son la principal causa de defunción dentro del presidio, muchas de las prácticas que propagaban la infección del VIH en los noventa, aún prevalecen.

La falta de control en la entrada de mujeres que vienen a ejercer el trabajo sexual sin un registro sanitario, es uno de los mayores obstáculos para la reducción de las ITS. Ellas entran con el argumento de que van a visitar a un amigo, pero la realidad es que varios reclusos hacen fila para tener relaciones sexuales con la misma mujer. De acuerdo con el Subcomisario, lo que se piensa hacer para limitar esta práctica, es institucionalizar las visitas conyugales, y que cada preso registre el nombre de una persona con la que va a tener relaciones sexuales.

César Márquez es el actual Subcoordinador de los facilitadores. Antes del 2000 trabajaba como juez de Tegucigalpa. En ese año ingresó al presidio por haber matado accidentalmente a alguien. César identifica claramente los logros del proyecto. “Antes los hombres andaban con tres o cuatro mujeres, pero ahora la población se ha dado cuenta de los riesgos, por lo que muchos han decidido dedicarse a sus esposas”. Según César, esta conciencia ha motivado cierto rechazo de los hombres hacia las trabajadoras sexuales. “Ahora se ven menos hombres esperando para tener relaciones sexuales con la misma mujer”.

Otro de los efectos es que muchos de los reclusos han empezado a usar el condón como forma de prevenir los riesgos. Osban estima que al menos el 70 por ciento de los reclusos usa el condón correcta y consistentemente.

A enero de 2010 se han intervenido a 3,030 reclusos en los presidios del país en el marco del Programa de Fortalecimiento de la Respuesta Nacional para la Promoción y Protección de la Salud en VIH/SIDA, bajo la supervisión de AMDA, la administración de CHF Internacional y el financiamiento del Fondo Mundial.

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