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Historias de Exito

Liderando cambios de comportamiento en la comunidad Garífuna

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“Yo soy una persona afectada por el SIDA; además he estado en riesgo de contagio”, admite Bonifacia Pitillo, una de las líderes garífunas más activas en la prevención de la enfermedad.

Como si Bonifacia no hubiera tenido suficiente con lo del Huracán Mitch, ese mismo año, el 12 de octubre de 1998, su padrastro murió de SIDA. Ella se enteró de su fallecimiento tres años después, cuando regresó a El Triunfo de la Cruz, su comunidad garífuna, ubicada en el municipio de Tela. Al llegar a El Triunfo escuchó rumores que decían que su mamá también tenía la enfermedad.

En 1989 Bonifacia recibió unos folletos sobre el SIDA, pero 13 años después, cuando se dio cuenta de que su mamá estaba enferma, descubrió que no sabía lo suficiente sobre la enfermedad. “A mi mamá le gustaba compartir comida conmigo, pero yo la aceptaba y luego la botaba. Yo tomé esa actitud porque pensé que ella podía infectarme con un abrazo o con sólo tocarme”. Pero no sólo su mamá sufrió la discriminación. La comunidad empezó a rumorar que la misma Bonifacia portaba el virus. Con cuatro hijos y 32 años, su marido la abandonó por temor a ser infectado con el VIH.

Exposida realizado con jóvenes garifunas

Se realizan Exposida con jóvenes Garífunas

A partir de que ella y su familia fueron víctimas de la discriminación, Bonifacia empezó a interesarse en las invitaciones que la Promotora, Marla Martínez, le hacía para participar en el proyecto de prevención del VIH y reducción de estigma de las personas infectadas. En marzo de 2006 Bonifacia empezó a asistir a los talleres informativos.

“Marla me ayudó a concientizarme de que el VIH no se transmite por un abrazo, o por el uso de los trastes. Entonces yo decidí involucrarme en el proyecto para tener más conocimiento y cambiar de actitud con mi madre; también para darles más información a mis hijos, y así evitar que ellos me discriminen en caso de que yo adquiera el virus”.

El diez de marzo de 2007, Bonifacia se convirtió en una líder del proyecto. Pero lograr cambios en su comunidad no ha sido fácil. A pesar de su no aceptación del problema, los garífunas han sido identificados como un grupo vulnerable al VIH/SIDA. En el 2006 se encontró una prevalencia de VIH de 4.5 por ciento5 en las comunidades garífunas.

Las poblaciones más vulnerables dentro de los garífunas son los jóvenes entre 15 y 24 años de edad. Es así como el Centro de Promoción en Salud y Asistencia Familiar- CEPROSAF, en el marco del Programa de Fortalecimiento de la Respuesta Nacional para la Promoción y Protección de la Salud en VIH/SIDA, financiado por el Fondo Mundial y administrado por CHF Internacional, decidió enfocar sus esfuerzos de prevención del VIH en los jóvenes garífunas.

Sin embargo, en El Triunfo de la Cruz la comunidad estaba muy renuente al tema. De acuerdo con Braulio Martínez, Presidente del Patronato del Triunfo, “fue difícil iniciar el proyecto porque la gente asociaba la sexualidad con sexo, y pensaba que hablar sobre sexo era algo vulgar”.

La implementación del proyecto enfrentó muchos desafíos. Al principio hubo exceso de trabajo y muy poca participación. Bonifacia caminaba toda la aldea e iba a las mismas casas hasta cuatro veces para invitar a los jóvenes. A pesar de estos esfuerzos la participación era muy baja. Además, los pocos participantes eran estigmatizados en la comunidad, porque se creía que eran portadores del virus.

La comunidad se rehusaba a usar el condón. Bonifacia cuenta que la gente tiraba los condones a la calle, o los inflaba para jugar. Los hombres argumentaban que sus esposas no eran mujeres de la calle, y que ellos eran fieles, así que no había necesidad de usar condón. También se hablaba de que los condones eran muy pequeños y que la talla no les quedaba. Otros decían que no era lo mismo tener relaciones usando “nylon”, a hacerlo de manera natural.

Se han formado redes comunitarias de jóvenes Garífunas

Se han formado redes comunitarias de jóvenes Garífunas

A partir de estos desafíos y fracasos, en el 2008 CEPROSAF y los líderes vinculados al proyecto implementaron una nueva estrategia que ha sido mucho más exitosa. En vista de que los padres se oponían a la participación de sus hijos, se decidió que era necesario llegar a las casas a través de los jóvenes, pero buscando la vinculación de la familia entera. Ahora los talleres se hacen en los barrios; se identifican los jóvenes líderes y se les pregunta si sus familias están dispuestas a prestar la casa para que en el barrio se realice una capacitación. La familia elabora una lista de 25 invitados, entre vecinos y familiares. Este tipo de convocatorias ha aumentado significativamente la asistencia a los talleres, así como la aceptación del tema de la sexualidad entre la comunidad.

Otra estrategia que ha mejorado la intervención y aumentado la participación comunitaria, es el hecho de conocer más a fondo las actividades que la comunidad realiza. Ahora se sabe que los talleres no se pueden organizar ni en las mañanas, porque las amas de casa están dedicadas al hogar, ni los fines de semana porque la gente trabaja. Ahora la mayoría de actividades se realiza en horas de la tarde.

Quizás la estrategia más significativa fue la vinculación del gobierno local de la comunidad. El Patronato, como se llama esta organización, se vinculó a mediados de 2008, a tal grado, que hoy en día es la entidad implementadora del proyecto.

“Lo bueno del proyecto es que ahora es prácticamente nuestro, nosotros ya no lo avalamos, nosotros ya nos apropiamos del mismo. El proyecto de prevención del VIH y promoción de prácticas saludables es de la comunidad” afirma Braulio Martínez, presidente del patronato y líder de la comunidad.

Hoy en día el proyecto ha logrado profundos cambios en la comunidad garífuna. Se estima que cerca de 1.500 de los 2.000 habitantes de El Triunfo participan en las actividades del proyecto. Además, el uso del condón ha aumentado significativamente. Actualmente se distribuyen 5.000 condones por trimestre, que son entregados de acuerdo con la demanda de la comunidad. Algunas discotecas, pulperías, restaurantes y depósitos se han vinculado a la distribución de condones.

De acuerdo con Braulio, la infidelidad entre los hombres ha disminuido porque se evidencia mayor estabilidad en los hogares. También ha habido cambios en las mujeres, quienes han empezado a abordar mucho más abiertamente los temas de violencia y sexualidad. Braulio también afirma que la discriminación en contra de las personas que tienen el virus ha disminuido, porque aunque “parece que en la comunidad hay 48 casos de VIH, nadie sabe quiénes son los que tienen el virus”.

Se realizan Ferias de la Salud en las comunidades Garífunas

Se realizan Ferias de la Salud en las comunidades Garífunas

Desde principios de 2009, cuando se inició la implementación de la prueba rápida de VIH, el número de personas que se realizan este examen pasó de dos, a un promedio actual de entre siete a diez personas por semana.

Uno de los mayores resultados, ha sido algo inesperado. Dentro del marco del proyecto, los jóvenes, el patronato y el sector salud, conformaron una nueva organización que involucra no sólo temas relacionados con el VIH, sino que también gestiona otros asuntos básicos de la comunidad como la calidad del agua y el manejo de las basuras. El fortalecimiento de la participación comunitaria ha sido fundamental en esta implementación.

El proyecto no sólo ha tenido efectos en la comunidad en general, sino también en la vida particular de las personas. Después de tener una vida sexual inestable, Bonifacia tomó la decisión de que el mejor método de prevención era la abstinencia. Así que ahora ha dejado de ir a la discoteca a tomar, porque allí era cuando caía en tentaciones. “Ahora que mis hijos están grandes, yo no quiero que alguien les diga, pues fíjate que vi a tu mamá borracha y se acostó con aquel; ahora he decidido estar sola. Mejor me dedico a apoyar a la comunidad”.

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