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Historias de Exito

Una vida destinada a la reducción del VIH/SIDA en los jóvenes

Jovenes Principal
Su mamá murió de SIDA el 9 de mayo de 1997. Este hecho marcó el futuro de Darwin cuando apenas tenía 13 años. Al pasar su período de duelo, Darwin decidió que trabajaría porque su familia no volviera a ser golpeada por esta enfermedad. En ese momento llegó incluso a pensar que podría reducir el impacto del VIH en el resto del país. Once años después, su propósito empezó a hacerse realidad, cuando se convirtió en un Técnico Educador del Centro Nacional de Desarrollo Comunitario- CENADEC.

Él sabía que si la gente desea con mucha firmeza lo que quiere, estos deseos tarde o temprano se cumplen. Sin saber nada del virus -más allá de que su mamá había muerto de SIDA- Darwin puso todos sus sentidos en su anhelo de prevenir la transmisión del VIH. En 1999 conoció a Ingrid Carol López, Directora de la Liga de Lactancia Materna. En esta institución, Darwin fue beneficiario de un proyecto para niños huérfanos afectados por el VIH.

Darwin

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En el 2005 Darwin se convirtió en un líder voluntario de la organización Jóvenes del Futuro. De 2005 a 2008 trabajó con esta organización y, a cambio de su trabajo con jóvenes, recibió anualmente becas de estudio para terminar su educación secundaria y realizar cursos de inglés y computación. Allí fue capacitado en metodologías lúdico participativas, enfocadas especialmente en brindar información a los jóvenes sobre la salud sexual y reproductiva.

Desde el 2007, Rommel Meza, Coordinador del CENADEC, quiso vincular a Darwin como educador, pero Ingrid pensó que el joven aún no estaba listo. La temática de la sexualidad causaba rechazo entre los padres y los jóvenes. Los coordinadores temían que las camisetas cortas y ajustadas al cuerpo, los shorts y las sandalias que Darwin usualmente vestía, provocarían un mayor rechazo de la comunidad hacia este tema tan lleno de tabús. Ingrid quería ver en Darwin una actitud más profesional y responsable, la de una persona capaz de convertirse en un líder con credibilidad entre los jóvenes.

En el 2008 Darwin se dio cuenta de que para continuar con su lucha en contra del VIH, necesitaba tener un cambio de actitud. Así es que en julio de 2008 le demostró a Ingrid estar dispuesto a asumir todas las reglas y responsabilidades requeridas para convertirse en un ejemplo de vida para otros jóvenes. En agosto empezó a trabajar en el proyecto Jóvenes capacitados en VIH y Sida. (JOCAVIHS) y, desde entonces, este joven garífuna ha enfrentado todos sus miedos a la discriminación por su orientación sexual y ha desarrollado, junto con el resto del equipo técnico de CENADEC, 347 talleres de ocho horas, en los que 9.022 jóvenes recibieron información sobre autoestima, valores, y salud sexual y reproductiva. Cien de estos jóvenes participaron en un taller
de tres días y se convirtieron en facilitadores y líderes del proyecto. Darwin en este último año también lideró 154 talleres de seguimiento de seis horas y siete movilizaciones sociales.

“Durante los talleres, yo les digo a los jóvenes que mi mamá murió de VIH. Yo les explico lo fuerte que fue su muerte para mí, por lo que adquirí el compromiso de trabajar en prevención en la temática del VIH, para que los jóvenes y adultos no sigan infectándose”, dice Darwin.

Darwin impartiendo uno de los talleres con jovenes

Darwin impartiendo uno de los talleres con jovenes

Este mensaje llega directo a los jóvenes, quienes por la metodología lúdico-participativa de las charlas, se sienten en libertad de hacer cualquier pregunta. Velina, líder juvenil que acompaña semanalmente a Darwin en los talleres, cuenta que durante una de las charlas, una joven de unos 16 años de edad preguntó que si era posible prevenir el embarazo orinando después de tener una relación sexual. Ninguno de los más de cien jóvenes presentes en el salón pareció sorprendido con la pregunta. Velina, de 17 años, confiesa que este es un interrogante común entre los jóvenes de zonas rurales, quienes generalmente saben muy poco sobre sexualidad.

Los jóvenes de las ciudades también tienen muchas preguntas. Se estima que en 2007 había en el país 1.278.632 de jóvenes en riesgo de transmisión del VIH, de los cuales sólo un 29 por ciento había tenido acceso a servicios de prevención. Por esta razón, uno de los objetivos de mediano plazo del Programa “Promoción y Protección de la Salud en VIHSIDA”, del Fondo Mundial en Honduras, es lograr que al menos el 80 por ciento de esta población tenga acceso a información.

Rommel dice que antes muchas organizaciones querían  hablar de SIDA, pero se enfocaban en imágenes sexuales. Entonces los jóvenes ya estaban saturados con ese tipo de mensajes que trataban de asustarlos. “La charla de nosotros lo que hace es crear una conciencia real de que ellos sí pueden evitar el VIH mediante conductas saludables, que ellos sí pueden apartarse del camino de los riesgos. Para esto, primero nos enfocamos en valores, toma de conciencia, autoestima y cambios de comportamiento. Se plantea un enfoque dirigido a la postergación de la relación sexual a través de la abstinencia.

Como segundo recurso se promueve la fidelidad mutua, agrega. Pero nosotros también sabemos que hay jóvenes que tienen relaciones sexuales desordenadas, así que el plan C es el uso correcto y consistente del condón. Este no es el tema principal porque no queremos que los jóvenes se sientan incitados a tener relaciones sexuales”, afirma Rommel, quien expresa que uno de los mayores éxitos del proyecto es haber conseguido que las iglesias le abran sus puertas al proyecto.

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