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Historias de Exito

Mujeres embarazadas: Deteniendo el rastro del virus de VIH en su hijo

Gabriela Principal

Gabriela  sigue esperando que el papá de su hijo regrese. Esta es la segunda vez que este hombre de 37 años la abandona. La primera vez fue en el 2003, cuando ella le dijo que la prueba de VIH le había salido positiva. Debía ser ella la indignada, porque desde que tenía 13 años de edad, época en la que se involucró con él -un hombre de 28 años- nunca había tenido relaciones sexuales con nadie más.

Héctor regresó a los seis meses y fue cuando el método anticonceptivo les falló. El 13 de octubre de 2008 Gabriela se dio cuenta de que ya tenía cinco meses de embarazo y ni por un instante pensó en abortar; pero su esposo sí lo hizo, argumentando que en esas condiciones no se podía tener hijos. Desde entonces Héctor no ha regresado a la casa.

En su primer control prenatal, Gabriela se volvió a hacer la prueba. Como era de esperarse, una vez más salió positiva. Con el resultado en mano, Gabriela recibió la noticia de que existía la posibilidad de que su hijo naciera sano. Fue entonces cuando esta mujer de 22 años empezó a preocuparse por su salud, no porque en sí le importara su propia vida, sino porque su instinto de madre la llevó a hacer todo cuanto estaba en sus manos para darle a su hijo una vida saludable.

Fue así como siguió milimétricamente las instrucciones de Sadi, enfermera farmacéutica del Centro de Atención Integral Alonso Suazo. De las semanas 28 a la 38 de gestación tomó dos pastillas cada doce horas, en las últimas cuatro semanas de embarazo incrementó la dosis a tres tabletas. Con el fin de evitar el contacto del bebé con su sangre y sus secreciones, Gabriela tuvo a su bebé por cesárea una semana antes de cumplir los nueve meses de embarazo. Con un peso de siete libras, un poco delgado, pero grande, trigueño y muy parecido a Héctor, Juan Camilo nació el 8 de febrero de 2009. Gabriela sintió una alegría enorme al ver que aparentemente su hijo estaba sano. Desde el momento de su nacimiento, Gabriela recibió mensualmente ocho latas de leche, para no tener que darle pecho, porque era consciente de que a través de la leche materna también le podía transferir la infección.

Al mes de nacido Juan Camilo tuvo su primera prueba. Cuando Gabriela recibió el resultado pensó en botarlo sin abrirlo, como si el no saber significara la ausencia de la enfermedad. Después de dos horas de pensarlo, Gabriela decidió salir de la incertidumbre. El alma le volvió al cuerpo cuando se dio cuenta de que el resultado era negativo.

“Tanto que le pedí a mi Dios que mi hijo naciera sano, y él me escuchó. Ahora siento una felicidad enorme”.

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Gabriela

Gabriela es una de las muchas mujeres en edad fértil que es portadora de la infección VIH/SIDA. De acuerdo con Odalys García, Coordinadora del Programa de Prevención de la Transmisión Madre-Hijo de la Secretaría de Salud, se estima que de las 220.000 mujeres que quedan embarazadas anualmente en el país, habría unas 1,100 que tienen el virus, debido a una prevalencia de 0.5 por ciento en esta población.

De las 24.868 personas viviendo con VIH/SIDA en el 2007, 1.331 eran niños y niñas menores de 15 años, un 95 por ciento de los cuales recibieron el virus de sus madres.

Se estima que el riesgo total de transmisión sin ninguna intervención oscila entre el 35 al 40 por ciento, riesgo que puede darse en el intra-útero (del 25 al 35%), durante el parto (del 50 al 60%) y por lactancia materna (del 15 a más de 40%). Sin embargo, el riesgo total puede ser reducido en un 98 por ciento a través de una combinación de intervenciones que incluyen el uso de antirretrovirales durante el embarazo y las primeras semanas de vida de los niños y niñas, al igual que el parto por cesárea, y la supresión de la lactancia8.

En el marco del Programa financiado por el Fondo Mundial, el Departamento ITS/VIH/SIDA de la Secretaría de Salud ha establecido como uno de sus objetivos principales la prevención de la transmisión del VIH de madre a hijo. Con tal propósito, el Departamento implementa estrategias que brindan a la madre la información necesaria sobre la importancia de la prueba para la detección del VIH durante el embarazo. En caso de obtenerse un resultado VIH positivo, se le brinda a la mujer toda la información, tratamiento y acompañamiento necesarios para disminuir el riesgo de transmisión.

Gracias a la intervención del Departamento, de mayo de 2008 a abril de 2009, 85.685 mujeres embarazadas se realizaron la prueba y 173 de ellas recibieron tratamiento profiláctico. En estas 173 mujeres, el riesgo de transmisión se redujo de un 40 a un 7.1 por ciento.

A pesar de estos resultados, existen importantes desafíos en cuanto a la ampliación de la cobertura de la intervención. De acuerdo con Odalys García, el mayor problema que se presenta es que no todas las mujeres llegan a control prenatal, sino que esperan hasta el momento del parto para buscar atención médica. Se considera que sólo un 60 por ciento de las mujeres va a control prenatal en el área rural y un 80 por ciento en la urbana. La prevención es sólo posible cuando las mujeres van a su control prenatal, de lo contrario, habría que ir a buscarlas a sus comunidades pero el Departamento no ha planeado la ejecución de actividades extramurales.

Otro reto es aumentar la promoción de la prueba de VIH. Se estima que actualmente el 50 por ciento de las mujeres que van a control prenatal se realiza la prueba, pero la meta es llegar al 90 por ciento de esta población. Para lograr este indicador es necesario concientizar a más profesionales de la salud. Y esta es una labor que ya se viene haciendo. De mayo de 2008 a abril de 2009, 848 personas que trabajan en salud fueron capacitadas en la temática del VIH/SIDA.

La intervención a mujeres embarazadas es una de las estrategias más efectivas porque brinda la posibilidad que padres VIH positivo procreen hijos VIH negativos. A pesar de que existe una fuerte opinión en contra de que las mujeres con VIH tengan hijos, el Programa parte de la base de que la maternidad es un derecho que las mujeres en edad fértil pueden ejercer. Pero como para el resto de la población femenina, este derecho debe ser ejercido con responsabilidad. En el caso de las mujeres VIH positivo, se recomienda planear el embarazo cuando las defensas de la madre estén altas y las cargas virales indetectables, y así aumentar las posibilidades de tener bebés saludables.

Gabriela no planeó el mejor momento para concebir a Juan Camilo. “Ninguno de los dos queríamos tener otro hijo, porque yo ya tengo una niña, Sandy Carolina, que ya tiene siete
años. Pero yo no le iba a quitar la vida a nadie. ¿Quién soy yo para hacer eso? Sólo Dios puede decidir sobre la vida de cada quien”, afirma esta mujer quien también añade que se puso
en tratamiento sólo por el niño, y que no sabe si quiere hacerlo por ella misma. Gabriela quiere seguir con su vida, y volver a trabajar en aquel restaurante ubicado en el norte de Tegucigalpa. También quiere que Héctor regrese, porque sabe que va a ser difícil educar sola a sus hijos. Por lo menos ahora tiene la certeza de que los dos están saludables, y eso ya alivia mucho sus preocupaciones.

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